¿Quiénes somos?
tutelaya.co existe para que una persona pueda reclamar lo que le corresponde sin quedarse por fuera por no saber cómo se escribe un escrito judicial. Usted cuenta lo que le pasó en sus palabras. Nosotros lo convertimos en el documento que un juez va a leer.
Detrás de tutelaya.co
El director ejecutivo de tutelaya.co es Andrés Vanegas Canosa, abogado por la Universidad Carlos III de Madrid y máster en Derecho del Comercio Internacional por la misma universidad, con más de quince años de trayectoria entre organismos internacionales, el sector financiero y la dirección de firmas de litigio y arbitraje de alta complejidad en materia civil, comercial, bancaria y societaria. Trabajó como asesor jurídico en la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, en Viena, en programas de Estado de derecho y seguridad humana, y antes en la Fundación Microfinanzas BBVA, en Madrid, en proyectos de inclusión financiera en América Latina. Habla español, inglés y alemán.
Durante diez años fue fotoperiodista de derechos humanos. Cubrió conflictos armados, desplazamiento forzado y crisis humanitarias en Afganistán, Sudán del Sur, Kenia, India, Colombia y Venezuela, para medios como El País, WOZ en Suiza, Frankfurter Rundschau en Alemania, VICE, El Espectador y Verdad Abierta. Fotografió a reclamantes de tierras amenazados, a familias desplazadas, a barrios enteros sin agua potable.
En 2017 cofundó No Hay Agua, una iniciativa de periodistas y fotógrafos que lleva filtros de agua potable a comunidades del Pacífico colombiano afectadas por el conflicto, financiada con la venta de obra fotográfica. Sigue funcionando.
Es decir, pasó años frente a personas a las que nadie estaba defendiendo, aquí y en el otro lado del mundo, y años buscando maneras de que eso cambiara en concreto y no en discurso.
Hoy su trabajo está dedicado a la inteligencia artificial aplicada al derecho. Enseña esa materia en la Maestría en Derecho Procesal y Justicia Digital de la Universidad del Magdalena, en el diplomado del Instituto Colombiano de Derecho Procesal, del que es miembro, y en la Universidad de Nariño, y participa como conferencista en los precongresos del ICDP sobre el impacto de la inteligencia artificial en la práctica litigiosa y arbitral. La convicción es simple: la tecnología debe estar al servicio del derecho a entender, que es una de las formas más concretas del acceso a la justicia.
La dirección jurídica está a cargo de un procesalista
El director jurídico de tutelaya.co es Jorge Mora Méndez. El criterio jurídico de cada escrito pasa por él.
Es abogado de la Universidad Libre, especialista en Filosofía del Derecho y Teoría Jurídica por la misma universidad y máster en Derecho Privado por la Universidad Carlos III de Madrid. Enseña derecho procesal en la Universidad Libre de Bogotá desde 2011 y dirige allí el Área de Derecho Procesal, que reúne teoría general del proceso, derecho probatorio, medidas cautelares, procesos de familia y procedimientos concursales. Fue funcionario de la Corte Suprema de Justicia y asesor de la Superintendencia de la Economía Solidaria, y lleva más de una década litigando en materia civil, comercial y de familia.
Ha sido profesor invitado en programas de especialización y maestría en más de diez universidades de Colombia y América Latina, y formador de jueces en la Escuela Judicial Rodrigo Lara Bonilla en derecho probatorio, responsabilidad médica y conflictos de competencia. Es miembro del Instituto Colombiano de Derecho Procesal, del Instituto Iberoamericano de Derecho Procesal y de la Asociación Colombiana de Derecho Procesal Constitucional, y cofundador de la Fundación Pro Género y Justicia.
Que quien diseñe la estrategia jurídica sea un procesalista tiene una razón: una tutela es un escrito procesal, y lo que decide si el juez puede resolverla es que esté bien planteada. Al final, una tutela es un proyecto de sentencia.
Cada escrito se apoya en lo que ya decidió la Corte
Detrás de cada documento hay un archivo propio de más de mil cuatrocientas sentencias de la Corte Constitucional, descargadas y leídas, organizadas por derecho y ordenadas según cuáles fijan la regla en cada materia.
Para cada caso se busca ahí qué ha decidido la Corte en situaciones parecidas. Por eso el escrito no dice solamente lo que a usted le pasó: dice por qué, según la Corte, eso que le pasó no se puede.
Ninguna cita entra por confianza
El escrito se prepara con herramientas de inteligencia artificial, y esas herramientas tienen un defecto conocido: cuando no encuentran el dato, lo inventan. Producen sentencias que no existen y frases que suenan a la Corte sin serlo. Un escrito así se cae en el juzgado y deja peor a quien lo firma.
Por eso cada cita se comprueba contra el texto oficial antes de que el escrito salga. Aquí está explicado el método completo.
¿Qué se ofrece y qué no?
Se ofrece el escrito, listo para firmar, con las instrucciones de cómo presentarlo explicadas para alguien que nunca ha pisado un juzgado. Si prefiere que lo presentemos nosotros, también podemos hacerlo.
No se ofrece representación. No somos sus abogados en el caso, no actuamos dentro del proceso y no asistimos a audiencias. La tutela queda a nombre suyo y es a usted a quien le avisa el juzgado.
Y no se promete que gane. Quien decide es un juez.
¿Por qué existe?
La tutela es el mecanismo más usado de Colombia y también uno de los peor aprovechados. Según el informe de la Defensoría del Pueblo, el derecho de petición aparece en cerca de la mitad de todas las tutelas del país y la salud en la cuarta parte. Detrás de cada una hay una persona a la que le negaron una autorización, una cita, un medicamento o una pensión.
El problema no suele ser la razón, que casi siempre la tienen. El problema es el papel. Una tutela mal planteada, sin los hechos ordenados, sin decir qué derecho se invoca ni qué se le pide exactamente al juez, se puede perder teniendo toda la razón. Y quien la pierde así rara vez vuelve a intentarlo.
tutelaya.co existe para que esa razón quede bien puesta en el papel la primera vez.
Escríbanos a hola@tutelaya.co. Lo que cuesta cada cosa está publicado aquí.
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